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Barrio de los Sapos

Barrio de los Sapos

El pintoresco Barrio de los Sapos se encuentra en el corazón de la Ciudad. La explanada rodeada de bellas y coloridas casonas de la época virreinales con balcones es el lugar ideal para pasar un día agradable en un rincón poblano que te encantará. Muy concurrido por los poblanos y visitantes, es el lugar perfecto para tomarse una foto de recuerdo.

Aunque su denominación como “barrio” data propiamente del siglo XX, corresponde a la traza original de Puebla. Se cuenta que hace más de dos siglos, en tiempos virreinales, el río Almoyola conocido también como río San Francisco y embutido para construir el actual Boulevard 5 de Mayo, desbordaba con frecuencia e inundaba el callejón por lo que se empezó a construir molinos para aprovechar la situación. El estancamiento de las aguas y las actividades humanas crearon con el estanque un hábitat idóneo para la proliferación de anfibios, dando así al lugar y desde 1731 el nombre de Callejón de los Sapos. En 1780 se nombró “Plazuela de los sapos” y en 1785 después de la plantación de árboles recibió la denominación de Alameda de los Sapos.

Hace 45 años, en 1975, amantes de las antigüedades comenzaron a instalarse en puestos y locales de la plazuela, dando inició al Tianguis del Callejón de los Sapos, que en su origen se conocía como “Mercado de pulgas o de chácharas”. Tanto Los coleccionistas o aficionados de lo “vintage” como los curiosos se deleitarán paseando por las tiendas de artesanías y antigüedades entre semana y por el bazar de antigüedades de los fines de semana. Encontrarás un sinfín de objetos entre muebles, cámaras fotográficas, discos viniles, numismática, pinturas, talavera, libros juguetes, figurillas que te maravillarán.

Que tengas un antojo o te gustaría probar la excelente gastronomía poblana, entra a uno de los restaurantes para degustar una comida corrida, unos tacos árabes, un mole poblano o un pipían. Hay de todo y para todos los bolsillos. Sacia tu sed y disfruta de música en vivo  uno de los bares y haz una parada en la agradable y familiar cantina “La Pasita”, abierta desde 1916 y, para probar el licor de pasas con trozos de queso de cabra y una pasita,  uno de los tragos más famosos y tradicionales de la ciudad.